Este sitio utiliza únicamente cookies técnicas necesarias para su funcionamiento. No usamos cookies analíticas ni publicitarias. Más info en nuestra Política de Privacidad.

Instituto de Cirugía Oculofacial
🇪🇸ES | 🇫🇷FR | 🇬🇧EN | 🇷🇺RU | 🇸🇦عر
Candidatos

¿Es el lipofilling
para mí?

No todos los perfiles son iguales. Descubra si es un buen candidato.

El candidato ideal

¿Quién puede
beneficiarse?

El lipofilling obtiene los mejores resultados en personas con pérdida de volumen facial por envejecimiento que buscan una solución natural, duradera y sin materiales sintéticos.

✓ Candidatos idóneos

Pómulos aplanados o hundidos con la edad
Tercio medio facial con pérdida de proyección
Sienes hundidas o vaciadas
Ojeras profundas de origen estructural
Cejas descendidas: buscan elevar la mirada sin lifting quirúrgico
Cuenca cadavérica (párpado superior vaciado) o enoftalmos
Desean mejorar la calidad de la piel o cicatrices con nanofat
Reserva de grasa adecuada en zona donante
Buscan resultados permanentes sin rellenos
Desean combinar con blefaroplastia
Buen estado de salud general

⚠ Requieren valoración especial

Bajo índice de masa corporal
Fumadores activos
Expectativas centradas en labios o surcos
Ciertas enfermedades autoinmunes o de coagulación
Cirugías faciales recientes en la zona
Comparativa

Lipofilling vs.
Ácido hialurónico

No son técnicas excluyentes. Cada una tiene sus indicaciones. En muchos casos la mejor solución es combinarlas.

Lipofilling facial

Resultado permanente
Mejora calidad cutánea
100% natural, sin mantenimientos
Efecto doble (donante + rostro)
Requiere quirófano
Recuperación de 7 días (sin cirugía asociada)

Ácido hialurónico

Sin cirugía, resultado inmediato
Ideal para surcos y labios
Reversible
Se reabsorbe en 12–18 meses
Requiere mantenimiento periódico
No mejora la piel
En muchos casos la solución óptima es combinar ambas técnicas: lipofilling para el volumen estructural profundo e hialurónico para detalles como los surcos o los labios.
Preguntas frecuentes

Resolvemos sus
dudas

La intervención se realiza bajo anestesia. El postoperatorio es manejable con analgesia habitual, leve los primeros 2–3 días.

Generalmente entre 50 y 100 cc. La mayoría de los pacientes, incluso los más delgados, disponen de reservas adecuadas. Se evalúa en consulta.

A los 7 días si el lipofilling no lleva cirugía asociada: se realiza solo con cánula, sin incisiones ni puntos de sutura. Si se combina con blefaroplastia u otra cirugía, la recuperación la marca esa intervención (10–14 días).

Sí, aunque la inflamación inicial distorsiona el volumen real. El resultado definitivo se aprecia a partir de los 3–6 meses.

Sí, es una combinación muy frecuente y complementaria. El Dr. Jiménez Ortiz evaluará la mejor opción en consulta.

No es un lifting quirúrgico (que tensa la piel), pero produce un efecto lifting: al restaurar el volumen de pómulos, sienes y tercio medio, el rostro se eleva y la mirada se abre de forma natural, sin cicatrices. Si el problema es pérdida de volumen, el lipofilling suele ser la mejor opción; con mucha flacidez de piel se valora un lifting o combinar ambos.

Depende de la causa. Si son grasa herniada, habitualmente se corrigen con blefaroplastia inferior. Si el problema es pérdida de volumen alrededor, puede ayudar el lipofilling. Si es piel o pigmentación, el abordaje es distinto. Por eso el diagnóstico es el primer paso, no el tratamiento.

No directamente. El lipofilling no elimina la grasa herniada — para eso se necesita blefaroplastia. Lo que el lipofilling puede hacer es rellenar el área alrededor de la bolsa para suavizar la transición y mejorar el aspecto global, cuando existe también pérdida de volumen.

El exceso de piel (dermatochalasis) es un problema de la piel del párpado, que cae por la edad; el párpado en sí abre con normalidad. La ptosis palpebral es un problema del músculo que sostiene el párpado, que hace que este cubra más ojo de lo normal, con piel excedente o sin ella. Requieren valoración y, a menudo, técnicas quirúrgicas distintas.

No es algo que pueda determinarse solo mirándose al espejo: requiere una exploración palpebral específica. En la consulta se evalúa la posición del párpado respecto a la pupila y la función del músculo elevador, además del exceso de piel, para diferenciar ambos cuadros — que a menudo coexisten.

Es la cirugía que corrige el exceso de piel y/o la grasa herniada de los párpados superior e inferior. Puede realizarse en un párpado, en los dos, o combinada con lipofilling cuando además existe pérdida de volumen.

Depende de dónde esté el problema: exceso de piel arriba, grasa herniada o piel abajo, o ambos. Se determina con una exploración en consulta; no todos los pacientes necesitan operar los dos párpados.

Es un enfoque de rejuvenecimiento palpebral basado en restaurar volumen con grasa propia (lipofilling), en lugar de retirar piel o grasa como en la blefaroplastia clásica. Tiene sentido en pacientes donde el componente principal es la pérdida de volumen, no el exceso de tejido; se valora en consulta cuál es el enfoque adecuado para cada caso.

El lipofilling en la cola de la ceja y la sien puede producir una elevación visual de la mirada al restaurar el volumen perdido en esa zona, sin cirugía ni cicatrices. No es un lifting quirúrgico de ceja (que reposiciona físicamente el tejido mediante incisiones) y no lo sustituye en casos de flacidez marcada — es una opción distinta, útil cuando el problema principal es la pérdida de volumen.

No necesariamente. El procesado del injerto graso se adapta a la zona a tratar: en pómulos, sienes o mejillas puede convenir preservar un injerto de mayor tamaño (macrofat) para maximizar la proyección; en párpados y otras zonas de piel muy fina se emplea un procesado más fino (microfat), con un máximo de 10 pasadas por el filtro para preservar la matriz que envuelve al adipocito, y así lograr un resultado natural sin que se note el injerto. La decisión se determina de forma individual en la valoración.