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¿Cuánto dura? ¿Qué porcentaje de grasa sobrevive? Respuestas honestas.
La gran ventaja frente al ácido hialurónico es que la grasa que logra integrarse permanece de por vida, envejeciendo de forma natural con el paciente.
El proceso requiere que la grasa inyectada se vascularice. No toda lo consigue, y la técnica está diseñada para maximizar este porcentaje.
En estudios de grasa facial, la retención media publicada se sitúa en torno al 47% (rango 26–83% según la técnica y el método de medición). La variabilidad entre pacientes es considerable.
Sí. Técnica Coleman, múltiples planos de inyección y no fumar maximizan el resultado.
Inflamación y hematomas esperados. El volumen visible es mayor que el resultado final.
Sin cirugía asociada, el resultado ya es presentable: solo se emplea cánula, sin incisiones ni puntos. La mayoría retoma su vida social.
El volumen disminuye a medida que la grasa no integrada se reabsorbe. Es normal y esperado.
La grasa integrada queda estable. Resultado definitivo visible. Mejora cutánea evidente.
La grasa integrada permanece de por vida. Sin mantenimientos periódicos.
Compare las dos imágenes para ver por qué el resultado tarda meses en estabilizarse: el injerto necesita generar su propia red vascular antes de considerarse integrado.
En algunos casos puede ser recomendable una segunda sesión, especialmente si la tasa de reabsorción fue mayor de lo esperado o si el paciente fumaba activamente.
Siempre se espera a que el resultado se estabilice —mínimo 6 meses— antes de valorar una segunda intervención.
Es una media de estudios científicos con rango 26–83%, no una cifra fija: la retención real depende de la zona, la técnica, la cantidad injertada y la biología de cada paciente.