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Lo bueno, lo menos bueno y los riesgos del lipofilling facial, explicados con la misma claridad. Para decidir con toda la información.
El lipofilling facial —también llamado lipotransferencia facial o injerto de grasa— consiste en trasladar grasa del propio paciente a las zonas de la cara que han perdido volumen. Sus ventajas son reales, pero también lo son sus inconvenientes, y conviene conocer ambos antes de elegirlo.
La grasa se obtiene con una liposucción suave, habitualmente del abdomen o de los muslos, y se infiltra con microcánula. Se hace con anestesia local y sedación suave y el paciente se va a casa el mismo día, pero no es un tratamiento de consulta como un relleno.
La primera semana suele haber inflamación y, a veces, hematomas, tanto en la cara como en la zona donante. La mayoría de pacientes retoma su vida social en unos 7 días, o de 1 a 2 semanas si se combina con blefaroplastia.
No toda la grasa sobrevive: el injerto es tejido vivo que necesita integrarse. Una parte se reabsorbe durante los primeros meses, y cuánto depende de la zona, de la técnica y de cada paciente.
Lo que se ve al principio es en parte inflamación. El resultado representativo llega entre los 3 y los 6 meses, cuando el injerto se ha estabilizado. Quien busca un cambio inmediato para una fecha concreta debe tenerlo en cuenta. Lo detallamos en cuánto dura el lipofilling facial.
En algunos pacientes, sobre todo si la reabsorción es mayor de lo previsto, se completa con una segunda sesión. No es un fracaso de la técnica: en zonas delicadas se prefiere ser prudente con la cantidad.
El ácido hialurónico puede disolverse si el resultado no convence. La grasa integrada no. Corregir un exceso es posible, pero más complejo; por eso la planificación y la experiencia del cirujano pesan tanto.
La grasa integrada se comporta como la del resto del cuerpo: puede cambiar con la edad y con las variaciones importantes de peso.
El resultado depende mucho de la técnica: cómo se procesa la grasa, en qué planos y en qué cantidades se deposita. Es un procedimiento de precisión, especialmente cerca de los ojos.
Las complicaciones más frecuentes son leves y transitorias: edema, hematoma, asimetría o irregularidad del contorno. También pueden darse una corrección mayor o menor de la buscada, una reabsorción superior a la esperada, nódulos o quistes grasos, y la necesidad de un retoque.
Como ocurre con otras inyecciones en la cara, la literatura médica describe complicaciones vasculares muy infrecuentes pero potencialmente graves, incluida la pérdida de visión, asociadas a la inyección de grasa o de otros materiales en la región facial y periocular.
El margen de seguridad depende del conocimiento detallado de la anatomía, de la elección del plano de inyección, de una buena selección del paciente y de la experiencia específica en cirugía periocular. Lo explicamos con más detalle, con las referencias científicas, en qué es el lipofilling facial.
Para labios y surcos concretos, el ácido hialurónico suele dar mejores resultados. Si predomina la caída de la piel, lo indicado puede ser un lifting, solo o combinado: lo comparamos en ¿lipofilling o lifting facial?. Y si lo que le preocupa son las ojeras, explicamos cuándo ayuda la grasa en lipofilling de ojeras.
Requiere un pequeño procedimiento en quirófano, con una semana aproximada de inflamación; parte de la grasa se reabsorbe; el resultado definitivo tarda de 3 a 6 meses; a veces se necesita una segunda sesión, y no puede deshacerse con la facilidad del ácido hialurónico.
La mayoría son leves y pasajeras: inflamación, hematomas, pequeñas asimetrías o irregularidades. Con menos frecuencia, nódulos o quistes grasos, o una reabsorción mayor de la prevista que obligue a un retoque. Las complicaciones vasculares graves son excepcionales, y el conocimiento de la anatomía facial es lo que más las previene.
No con la facilidad del ácido hialurónico, que se disuelve con una enzima. Un exceso de grasa puede corregirse, pero es más complejo. Por eso se planifica con prudencia y se prefiere completar en una segunda sesión antes que corregir un exceso.
El resultado representativo se aprecia entre los 3 y los 6 meses, cuando la grasa se ha integrado y ha desaparecido la inflamación inicial.
La grasa integrada se comporta como la del resto del cuerpo, así que puede cambiar con las variaciones importantes de peso y con el paso de los años.
Sí. Lipofilling, lipotransferencia, injerto de grasa y transferencia de grasa autóloga son nombres del mismo procedimiento. En la cara se habla de lipofilling facial o lipotransferencia facial.
En la primera consulta, que es gratuita, el Dr. Jiménez Ortiz valora si el lipofilling le conviene o si hay una alternativa mejor para lo que busca.
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